¿Te animan tus amigos a tomar buenas decisiones?

Cuando se nos confronta con sus normas altísimas, nos consolamos pensando que no nos diferenciamos demasiado de los cristianos que nos rodean. El problema es que tampoco nos diferenciamos mucho de los inconversos.
Os he escrito por carta, que nos os junteís con los fornicarios (...) Mas bien os escribí que no os junteis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario o avaro, idolatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.
1 Corintios 5:9-11
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿Que compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y que comunión la luz con las tinieblas? ¿Y que concordia Cristo con Belial? ¿O que parte el creyente con el incrédulo?
2 Corintios 6: 14,15
Os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.
2 Tesalonicenses 3:6
Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino mas bien reprendedlas.
Efesios 5:11
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